Del Mito al Logos


Según Aris­tó­te­les, la fi­lo­so­fía sur­ge de la ad­mi­ra­ci­ón que los homb­res si­en­ten an­te el mun­do. Es el asomb­ro que ex­pe­ri­men­ta­mos an­te el es­pec­tá­cu­lo enig­má­ti­co que desp­li­ega el uni­ver­so lo que nos mu­eve a fi­lo­so­far. Pe­ro, co­mo el pro­pio Aris­tó­te­les se en­car­gó de in­di­car, ése es el mis­mo fon­do del que sur­gen los mi­tos, y tam­bi­én el­los, al igu­al que la fi­lo­so­fía, pre­ten­den pro­por­ci­onar una in­terp­re­ta­ci­ón co­he­ren­te de la re­ali­dad que otor­gue un sen­ti­do al mun­do.

Sin em­bar­go, mi­ent­ras que los mi­tos no pu­eden dar una exp­li­ca­ci­ón de aqu­el­lo que cu­en­tan, ni pu­eden dar ra­zón de sí mis­mos, la fi­lo­so­fía sí es­tá en con­di­ci­ones (o al me­nos as­pi­ra a es­tar­lo) de jus­ti­fi­car ra­ci­onal­men­te sus afir­ma­ci­ones.

Con el ti­em­po, los mi­tos fu­eron sus­ti­tu­idos por ot­ras for­mas de in­terp­re­tar la re­ali­dad y, aun­que al prin­ci­pio con­vi­vi­eron con la fi­lo­so­fía, des­pu­és fu­eron de­sa­pa­re­ci­en­do has­ta ser fi­nal­men­te ar­rin­co­na­dos en nu­est­ras so­ci­eda­des por el co­no­ci­mi­en­to de or­den ci­en­tí­fi­co. De ma­ne­ra que el mi­to, que ori­gi­na­ri­amen­te sig­ni­fi­ca­ba en gri­ego «pa­lab­ra ver­dae­ra», ha aca­ba­do si­en­do si­nó­ni­mo de al­go así co­mo re­la­to in­ven­ta­do o cu­en­to. Co­mo vio Max We­ber, el pro­ce­so de de­sen­can­ta­mi­en­to del mun­do es con­sus­tan­ci­al al de­sar­rol­lo de las so­ci­eda­des mo­der­nas.

En el sig­lo XX, Kos­tas Axe­los (un fi­ló­so­fo que in­ten­tó con­ci­li­ar el mar­xis­mo con la fi­lo­so­fía de He­ideg­ger) qu­iso ima­gi­nar la pa­ra­dó­j­ica es­ce­na en la que los pro­pi­os per­so­na­j­es de un mi­to (el de los cen­ta­uros, qu­i­enes se­gún la mi­to­lo­gía gri­ega te­ní­an ca­be­za y tron­co de hu­ma­no, pe­ro ext­re­mi­da­des in­fe­ri­ores de ca­bal­lo) asu­men esa ex­pe­ri­en­cia de de­sen­can­ta­mi­en­to:

«Dos cen­ta­uros (pad­re y mad­re) ob­ser­van a su hi­jo pe­qu­eño mi­ent­ras jugu­etea en una pla­ya me­di­ter­rá­nea. En­ton­ces, el pad­re se vu­el­ve ha­cia la mad­re y le pre­gun­ta:

-Y aho­ra, ¿qu­i­én le di­ce que só­lo es un mi­to?».

Referencia:

  • González, Calero Pedro, Filosofía para Bufones 2007, Editorial Ariel
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¿Por qué tanta gente cree en el horóscopo?


En lugar de ser una máquina objetiva para descubrir y codificar la Verdad, nuestra capacidad humana para creer está sujeta a irregularidades, dañada por la evolución y contaminada por las emociones, los estados de ánimo, los deseos, las metas y el simple interés personal, y es muy vulnerable a las idiosincrasias de la memoria. (Gary Marcus)

Teniendo en cuenta que la premisa en la que se basa en el horóscopo, además de insustancial, no tiene ningún apoyo científico, que, puestos a buscar objetos cósmicos cuya fuerza de gravitación influya en nosotros, la comadrona que nos ayudó a nacer ejerció una influencia gravitatoria superior a la de cualquier otro planeta, ¿por qué tanta gente sigue creyendo en los horóscopos?

Por ejemplo, la fuerza gravitatoria del médico es 400000 veces mayor que la de la Luna. Incluso las fuerzas de marea a las que siempre aluden son también despreciables. La fuerza de marea ejercida por la madre es 12 millones de veces mayor que la ejercida por la Luna. Esta es la única fuerza que la ciencia ha constatado, si la astrología maneja otra distinta a la gravitatoria, nadie ha conseguido detectarla todavía.

Pero aún: ¿por qué sigue apareciendo en la prensa seria? secciones de astrología aparecen en más de 1200 periódicos en los Estados Unidos; pero menos de 10 diarios tienen secciones de astronomía.

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El Décimo Feliz


De acuerdo al título se pensaría que el Décimo está feliz porque los otros nueve son desdichados, al menos por naturaleza humana, la desdicha de unos hace felices a otros, pero en esta ocasión hablaré sobre un fenómeno en cuál el mes de octubre del 2010 tuvo 5 viernes, 5 sábados y los correspondientes domingos, según el calendario Babilónico, este hecho se repite cada 555 años, pero… ¿qué creen? Nada más falso que eso y que Niurka es Conductora, pues el mes de octubre del 2004 también tuvo 5 fines de semana, así como los años 1999 y 1993, entre otros, quizás lo que lo hizo más cabalístico fue el hecho de formar una cifra palíndroma (o mejor dicho capicúa)  como 10-10-10 así como 12-12-12, que según algunos es el fin del mundo.

Lo que es no tener en que pensar, pues circuló un correo electrónico y mensajes cortos de celular (SMS) donde dice que Enero del 2011 fue el mes llamado Bolsa de Dinero por tener 5 fines de semana y que según este hecho se repite cada 800 y tantos años, otra a falsedad pues sólo tuvo 4 viernes y  5 sábados y domingos, los años que si tuvieron los 5 fines de semana fueron:

  • 2010
  • 1965
  • 1943
  • 1937
  • 1926, entre otros

Y los años próximos que tendrán esa característica son:

  • 2021
  • 2027
  • 2038
  • 2049
  • 2055

Por último, hay que considerar que los meses de 31 días cuyo inicio sea viernes primero, tendrán indudablemente los anhelados 5 fines de semana (viernes a domingo), así tendremos a Julio de este año con 5 fines de semana.

Junio


Entre los romanos, el sexto mes estaba dedicado al culto de Juno, esposa de Júpiter y máxima divinidad femenina. Ambos, junto con Minerva, formaban la trilogía de los diosas principales. Juno era la diosa de la fecundidad, del parto y protectora de las mujeres casadas, no en vano se le consagraba el mes en que la primavera , estación de la fertilidad, está en su máximo esplendor.

Hay que decir que el nombre latino de la diosa era Iuno-Iunonis y que el nombre del mes procede  de una forma Iunius; mes propio de Juno.